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B Life® | 8 de Septiembre 2026
3.5 min de lectura
Una de nuestras formas favoritas de convivir como mexicanos es alrededor de la comida. Y cuando llegan las Fiestas Patrias, nunca faltan planes con la familia y amigos para compartir nuestros antojitos favoritos. Septiembre sabe a pozole, tostadas, garnachas y, para muchos, uno que otro postre.
Aunque a veces pensamos que cuidar nuestro bienestar significa decirle que no a nuestros platillos favoritos, la realidad es que disfrutar también forma parte de una relación equilibrada con la alimentación. Este 15 de septiembre no necesitas contar cada caloría ni llegar con tu tupper a la cena. Con algunos pequeños hábitos puedes disfrutar de tus favoritos sin dejar de lado tu bienestar:
1. No llegues a la cena con el hambre de todo el día.
Es común pensar: “si en la noche habrá pozole, mejor no como nada”. Sin embargo, llegar con demasiada hambre puede hacer que sea más difícil reconocer nuestras señales de saciedad. Procura mantener tus comidas habituales durante el día y llegar a la celebración con un apetito normal.
2. Arma tu plato con estrategia, no con restricciones.
Un tip que siempre comparto con mis pacientes es buscar el equilibrio y aprovechar las opciones que aporten proteína, verduras y fibra. Por ejemplo, si vas a comer pozole, agrega pollo o carne deshebrada y acompáñalo con suficiente lechuga, rábano y cebolla. También puedes elegir tostadas horneadas en lugar de fritas o, si vas a tomar tequila, preferirlo sin refrescos o mezcladores azucarados.
Si las comidas abundantes suelen hacerte sentir pesado, comer despacio y cuidar las porciones puede hacer la diferencia. Algunas personas también utilizan enzimas digestivas, como bromelina y papaína, para complementar su rutina digestiva. ¡El chiste es celebrar y disfrutar sin culpas!
3. Disfruta los postres y bebidas dulces con equilibrio
Las Fiestas Patrias también traen consigo aguas frescas, refrescos, pan dulce y nuestros postres favoritos. No es necesario eliminarlos para disfrutar de la celebración; una buena opción es prestar atención a las porciones y elegir cuándo realmente se te antojan.
Si durante la comida ya elegiste un postre, por ejemplo, puedes acompañarlo con agua natural en lugar de una bebida azucarada. También puedes optar por porciones pequeñas o compartir ese postre que tanto te gusta. La idea no es restringir, sino encontrar un equilibrio que te permita disfrutar.
4. Que no falte el movimiento.
Sabemos que la sobremesa es parte de la celebración, pero eso no significa que tengamos que pasar toda la noche sentados. Incorporar un poco de movimiento después de comer puede ser una forma sencilla de mantenernos activos. Ya sea con juegos de salón en familia, bailando un poco, dando una pequeña caminata o ayudando a recoger la mesa, cualquier oportunidad para levantarte y moverte suma.
5. Al día siguiente, simplemente vuelve a tu rutina.
No necesitas hacer un “detox”, ayunar ni intentar compensar lo que comiste con horas de ejercicio. Una celebración no borra todos tus hábitos. Al día siguiente, vuelve a tu alimentación habitual, hidrátate, descansa y continúa con tu rutina.
Recuerda: el equilibrio también significa disfrutar. Una noche de pozole, tostadas y celebración puede formar parte de un estilo de vida equilibrado. Al final, son los hábitos que mantenemos la mayor parte del tiempo los que realmente cuentan.
¡Celebrar a México también es nuestro Momento B Life!
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